martes, 16 de octubre de 2007

Sobre Lynch

Inland 1 era visita

Una vez vista la película supe que debía escribir algo sobre ella, lo que vi, lo que me produjo y lo que me movió a pensar y compartirlo.

Ante todo en este tiempo que es el tiempo de escuelas de cine, de eruditos de la imagen, de semiólogos, cinéfilos, historiadores, directores, estudiantes y profesores debo decir que fue interesante darme cuenta que mi presupuesto era equivocado. Lynch tan aparentemente apreciado en el ámbito cinematográfico no convoca tanta gente e incluso entre los que si convocó, algunos no quisieron ser parte del lenguaje que les propuso y se levantaron de las sillas. Así fue que llegué a la sala con 1 hora de anticipación pensando en tener una silla digna de un teatro THX, cuando me di cuenta apenas si habíamos en ella 50 personas (puede ser que me precipite en mis conclusiones y la gente esté por ir en estas semanas). Es decir ese primer encuentro ya me hizo sentir que la obra iba a devolverme algo, me situó en un lugar en el que hacía tiempo no me hallaba y allí comenzó la extrañeza.

Seguido de este primer “triunfo” para Lynch más no para el Village vino el segundo encuentro insospechado. Después de haber asistido a su anterior película “Mulholland drive” con su increíble uso de la fotografía en HD tan apta para su mundo de negros con textura, de color, luz y sombra, decide en esta, usar el formato de video de baja resolución e incluso manejar dentro de este formato dos herramientas que son bastante complejas por la característica de este tipo de tecnología, los negros con detalle y los focos (hay en toda la película una apuesta por estos dos recursos, que son manejados de manera increíble por el director, quien parece obtener un resultado mediante el azar, en una entrevista donde él mismo dice que el foco era automático, fue él quien también hizo la cámara. Es decir de esta increíble fotografía que se proponía en “Mulholland Dr” siendo Lynch otro de los directores que llegaron al cine desde las artes plásticas, no sólo fue increíble sino extraño que le apostara a la imagen de video como recurso expresivo y narrativo y que desarrollara a lo largo de la película toda una estética del grano, los fuera de focos y los negros profundos, los estallidos de luz, flashes que atravesaban el plano e imágenes chatas, de grandes lugares, además de los primeros planos donde la cámara está encima de los personajes grabándolos con angulares, registrando siempre el mayor grado de desfiguración emocional en los rostros, que lo sitúan a uno en un lugar mucho más incómodo incluso que cuando captura esos espacios negros con lámpara que trazan perfectamente los haces de luz en las paredes.

Y por último y tercero esta película comienza a desbaratar varios estatutos donde ya no es posible encontrar equivalentes y explicaciones semiológicas que den cuenta de su estructura, es imposible hablar de analepsis o prolepsis, pues todo en el film está instaurado a modo de laberintos en el tiempo y un espacio que nunca se sucede o que nunca termina de conformarse en una unidad. El montaje ya no es tanto por lo que los cortes confieran sino por lo que el decorado como misterio pueda ofrecer y el sonido le venga a configurar, diseño sonoro que además fue ejecutado por el propio Lynch, quien parece haber heredado lo mejor de Badalamenti en sus películas anteriores película que es imposible pensar sin la música donde el montaje ya no es sólo por cortes sino gracias a los pasajes que se instauran entre los elementos de la escenografía y por la música, los ruidos que esta introduce, anticipa, genera, la música y debo decir mejor los ruidos configuran otro espacio aledaño al de la imagen que vuelve doblemente misteriosa la imagen, pues bien en muchos casos uno y otro espacio sonoro y espacio “fílmico” no se suceden o generan un choque. Así mismo los objetos como el teléfono, las puertas y las escaleras son entradas y salidas de un sitio a otro, pasajes transitados por Susan o Nikki quien a veces es una y a veces es otra, o es la misma o su desfiguración en todo tipo de mujeres posibles que la atraviesan, de la mujer media Americana, a la gran estrella y actriz, sin saberse ni entenderse nunca en un lugar, anticipando ella misma las acciones sin saberlo siempre al parecer en un lugar desconcertante pero con una emocionalidad que la configura en cada espacio, haciendo hablar al espacio más por el reflejo que en su rostro genera que por el espacio mismo, siendo a la vez amante de un actor con quien confunde con su papel y esposa de un Polaco que hace parte de un misterioso grupo de payasos nórdicos, así pues no puede explicarse la película como Lynch lo sugirió “Una mujer en problemas”, sino más bien como “Los problemas de una mujer” y como actriz todas las mujeres que Laura Dern sea capaz de ser como potencia.

Lo que la película me propuso fue entrar en el juego con los pasajes, de un set a una cabaña, de cuartos de putas, a un set de conejos e ir descubriendo al tiempo con Susan y con Nikki todos los estados posibles de cómo pueden configurarse estos lugares, ella misma como reflejo de ellos y ellos como reflejo de ella, ella como su consecuencia, pues podían ser todos los lugares su hogar o ser todos lugares extraños para ella, y es en la manera que nos sugiere sus encadenamientos que compartimos y experimentamos el misterio que se desprende de sus relaciones. Para Antonioni solo era posible 1 misterio, considero que el estatuto que le da Lynch a los personajes, los objetos y los espacios es ese lugar, aprehender todo lo que de misterioso puedan aportar, hacerlos extraños, es decir abrirlos a un instancia que ya no puede considerarse como diégesis, es imposible referirse claramente a este estatuto en la película, pues todo a la vez que hace parte de la diégesis es de alguna manea o se configura como extradiegético e incluso considero equivocado que en su película estas palabras tengan cabida, pues en todo momento vemos a un personaje perturbado que observa en el televisor a Susan, quien también es Nikki y donde Susan se piensa y se ve a veces como Nikki y a veces como Susan, sin reconocer o distinguir que hace parte de un mundo o de otro, donde termina uno y donde empieza el otro.

finalmente se encuentra con esta perturbada voyerista que vimos al inicio y desaparece al darle un beso, al parecer queriendo ambas encontrarse fundirse, reflejarse, actriz e identificación parece gritarnos Lynch en este juego. Este lugar extraño, de tiempos complementarios y yuxtapuestos establece al espectador siempre en un lugar incómodo y lo fuerza a ver, a codificar, a armar, y realiza con ello un juego interesante de palabras en los diálogos como “Lo más importante es la información” y que hacen parte de ese lugar a anexar, todo en la película es un juego de establecimiento de nexos, pero no nexos que se continúan y se corresponden, es decir no es la explicación del misterio propuesto, su resolución, sino que es ese lugar donde convergen varios misterios abriéndose a uno mucho mayor a uno que ya no puede cerrar la obra a uno donde es el espectador el único que puede operar.

El último de ellos probablemente sea el mismo “Inland” el lugar último donde no se puede acceder a ella, a quién? No lo sabremos.

Y esperaré una segunda mirada para configurar mejor este proceso.

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