El presente del pasado en Marienbad
Recuerdo y a la vez no, no logro distinguir entre uno y otro, he visto varias veces la película y no dejo de detenerme en los nexos y las repeticiones que no son sino las reformulaciones en espiral de un recuerdo de él sobre lo que sucedió en Marienbad o una reconstrucción suya, en un presente que nunca se actualiza en un pasado que nunca deja de ser presente en el momento que se nos es mostrado, pero ¿qué sucedió en Marienbad? Y más aún ¿sucedió algo en Frederiskbad? Y ellos quienes son, ¿quién es ella que no puede ser alcanzada por él, y quién es él quien debe siempre apelar a la memoria para acceder a ella? La película habla más por lo interrogantes que propone que por las respuestas que da. Es como si juntos tuvieran temporalidades distintas, es como si Marienbad fuera un lugar donde todas sus potencias son posibles pero sus virtualidades nunca llegan a estar al mismo tiempo, nunca son al mismo tiempo, él siempre le dice “No, no fue así, no fue con violencia”, y nunca una imagen se nos actualiza o se nos confirma en una verdad de lo que si halla podido suceder, ella siempre le dice ”Te digo que es imposible, yo nunca he estado en Frederiskbad” sin embargo se halla a su lado, siempre igual, siempre como él la (imagina, la recuerda, o no) pues si bien el film siempre está en presente, nos hallamos ante todo a capas de pasado, es decir presentes del pasado, de ella o de él, nunca el mismo pasado pero indiscernible entre ambos, puede ser que lo que es pasado para él sea el presente para ella o lo que es presente para él, sea un pasado para ella al que no quiere volver, del que huye constantemente.
Vagabundeando por Marienbad él y ella, juntos y no, se entrelazan recuerdos que se bifurcan y se repiten en una suerte de indefinición, son los otros personajes y siempre los mismos quienes concretan una temporalidad sin nunca informarnos de ello “que año el 28 o el 29, ¿Acaso el año pasado no fue el peor clima?” La constatación que hacen del tiempo siempre sucede en fuera de campo, nunca se nos informa. Ambos, tanto él como ella se encuentran en un inexacto lugar de la memoria (o de la mentira, no muy lejos de la anterior) donde uno y otro se entrecruzan, ella siempre a su lado le dice “déjame”, pero a la vez que lo dice más parece querer estar cerca suyo, él, siempre nota en ella la duda de no irse y abandonar a su marido, quien siempre como un fantasma, está y no está entre ellos, y él persiste en querer hacerla recordar, él vive en el recuerdo, o mejor del recuerdo, ella en el olvido, y las esculturas son la metáfora del film, siempre en presente, remiten a una acción concreta congelada en el tiempo de la que pueden dar cuenta los presentes pero que siempre distinta será siempre la misma y siempre en pasado será tanto actualizada como imposible de actualizar, unas veces es la historia de ellos, y otra la historia de otros. Sólo el “marido” aquel que siempre gana tiene la verdad sobre la escultura y eso lo hace ser el ajeno de todos, no participa de ninguna temporalidad, o al revés es el único que es capaz de todas ellas, que las conoce todas.
Si siempre gana es el único tal vez que sepa lo que sucedió en Marienbad, y si es así la película está increíblemente emparentada con la “Regla del juego” de Renoir, ya no siendo todos participes del juego y sólo uno aquel el que no participa sino por el contrario acá un solo jugador, y los demás sus piezas, es él quien inventa el juego de cartas, y su único ganador, el marido es un observador, un jugador, siempre paseando, siempre calculando, siempre ganando, sabe más que todos y nunca sabemos que es lo que sabe, nuevamente la película habla más por lo que abre que por lo que cierra, por lo que oculta que por lo que revela, y el espectador es tan solo una pieza más dentro de Marienbad, es en la medida que la obra esconda más secretos, que permite obrar al espectador como potencia, es decir, gana en virtualidad, porque ya no se buscan respuestas sino que se abren preguntas, ya no se explica el mundo sino que se invita a pensar en la mirada que de él se ofrece.
Nos hallamos del lado de ellos y más de él que de ella, pues a él además siempre lo seguimos en la voz, de ella tan solo tenemos su imagen y un par de palabras que le permite, pero siempre la palabra será más concreta que la imagen, por ende ella es y será siempre más misteriosa en el film, y junto con él solo percibimos de ella lo que él quiera hacer de su recuerdo y lo que ella le permita con su silencio, sin poder discernir sobre ellos y suspendida la posibilidad de las concreciones que nos permita anclar cronológicamente una historia e identificar plenamente un conflicto y distinguir claramente a estos personajes, suspendidas todas estas anteriores certezas solo nos queda la única imposible, siempre el film en presente y entonces el film se abre entre las capas de presente y las puntas de pasado y decide en el presente de lo que vemos perdernos en el estado de unas memorias que lo que se propone es ponernos a pensar y revelarnos un tiempo directo, y ¿pensar qué?, el lugar de la memoria, o mejor los lugares de la memoria, siempre distinta entre ellos es siempre sobre el mismo evento, un acontecimiento que tuvo lugar en Marienbad, es la única certeza, ¿cuándo? ¿En qué año? Y ¿qué tuvo lugar? Tan solo interrogantes, al final la espiral terminará por dejarlos ver juntos a lo lejos yéndose después de la cita a media noche, con una insipiente idea de que el año pasado es decir el nuevo presente volverán a encontrarse e irse, pues todo lo que propone el film, da pie para pensar en esa posibilidad. Es él marido quien los observa alejarse, y es nuestra mirada, la última, la que se halla de su lado, por lo cual me permito aquí inferir si todo no fue una reconstrucción de él de ellos, es decir si ellos no son la memoria de la Marienbad que nunca vió por andar jugando a las cartas, sin embargo esta un tanto humorística interpretación del film pasaría por alto lo interesante de las incongruencias entre las imágenes que él propone de ella, las que ella nunca actualiza, nunca comparte y que a veces si y otras no se corresponden con lo que él le dice a ella de ella. Es difícil pensar que el film es la reconstrucción de quien nunca lo ve pero quien siempre estuvo cerca (el marido) que de quien cree haberlo visto y vivido (él), por lo cual ella, entre ambos y sin algún anclaje es el personaje más misterioso, y su presente o mejor su presencia es a la que nunca accedemos, ni nosotros ni realmente ninguno de ellos, sea lo que sea que halla pasado en Marienbad de seguro le sucedió a ella, aunque pudo no haberle sucedido a él.
A la diferencia que hace Deleuze, de Resnais como las capas de pasado, con Grillet como las puntas de presente, podría agregársele que Resnais está más cerca de él y Grillet de ella, pues ella es realmente la encarnación de un presente que nunca se actualiza, siempre el presente de sí misma es también el presente del recuerdo de él y el presente del futuro de ambos. Ella es aquel misterio que sucedió en Marienbad, sin saber si el film no es realmente la historia que él se hizo de Marienbad para escapar un poco de la monotonía de cada año, y ella tan solo una de las mujeres que todas iguales se hallan allí esperando por la encantadora historia que él les propone, que pueda encarnárseles en una especie de aventura ya que la película habla a veces más de los fantasmas del espacio que transitan por Marienbad, siempre los mismos, siempre con poces, que de ella y él , y todos los espacios se cruzan, como cuando se cae la copa en el cuarto y se cae la copa en el bar, rompe el silencio, crea un recuerdo, algo del mismo lugar que pertenece a todos los lugares, Marienbad, como un laberinto, donde todos los lugares pueden ser el mismo. Él se refiere a una única habitación distinta a todas las otras, la de ella y sin embargo nunca claramente logra acceder a ella, es decir una virtualidad que nunca logra actualizar, un recuerdo puro, lo que le permite siempre estar un año antes, lo que le permite a ella o cualquier otra encarnar un presente constante que deje abierta la posibilidad de esa lectura. Claramente si de personajes deberíamos hablar, la película tiene dos, Marienbad y la memoria.
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