domingo, 14 de junio de 2009

Salsa turbulenta

Llaves una música de salsa pegajosa, hermosa y bailable sondando por ahí.
Un au, au, au, wau, del son bien rico.

Una arquitectura de sonidos, paisaje de hermosos pasajes pictóricos, entrelazados en tremebundos armonios de ecografías sobre pasiones irresistidas.

Un solo silencio y mil voces queriendo gritarlo.

Verdades todas ellas desparramadas contra un espejo, sin reflejo.

A medias, caminando una sombra, buscando un dueño que hace años lleva perdido, refundido o….

Cuarto oscuro de I LIke it like that, sabor salsero, mezcla y remezcla, que no conoce sueño ni remordimiento. Belleza ordinaria imposible de ser si quiera clasificada, tan solo percibida. Fresco frasco que revierte virtiendo lo que quiso que quisera tan solo un velociraptor.

Tiempo de nadie ni de mi. Ensayo de mi mismo, en versos improvisados que no merecen tal nombre. Frustración sumada a tantas palabras inútiles que buscan encontrar un espacio en el atolladero de estupidez, en la pirámide de cúmulo absurdo que nos encargamos de mimar.

Tanta falsedad ante nuestra mirada, que tan solo creemos en un vago reflejo que instauramos como verdad, ante la falsedad de todo cuanto es nuestra vida, tan solo queda la mejor mentira, El verosímil, por eso triunfo Grifith, por eso se estudia a Einsenstein, solo se piensa al ruso para poder con conciencia hipócrita salir a haserse el americano.

Escuela sin nombre, hijos sin padres, zombies de un mundo que nunca vió que no son los géneros el cine, sino que él mismo como género busco darle a la vida un lugar que supiera reflejar. Es más real Blade runner, es más real Star wars, es mucho más real Hawks, Hitchcock y Wells que el mejor Rosellini.

Poema del cine, poema de la vida, una vida que no conoció momento antes de la pantalla, que su historia fue proyectada, que su pasado fue tan virtual que las batallas entonces fueron resuelta a 24 cuadros por segundo, tiempo instaurado, tiempo instruido, dominancia americana de cómo entender la guerra y sus tiempos. Tiempo conquistado de un ayer que jamás fue nuestro, reflejo de una conquista que no sufrimos, tan solo virtualmente que reivindicamos con una boleta que nos cuesta un tanto más que el agua, le regalamos lo esencial de nuestro ser a una pantalla que de a poco nos devuelven la anamorfosis que nos captura, nos constituye y nos destruye.

Odio tremendo, de pasos presos, de rencores ocultos en pasados nunca mencionados, imposibilitados, de un lenguaje débil y soes que no es este y que se queda corto en una palabra siempre de menos para explicarlo. Tristeza inmensa y frustración de poner de buena fe todo el crédito en una cosa tan muerta y añeja como la palabra, a la vez tan sabia y tan olvidada, para ser la única posible de describirnos y constituirnos, de definirnos y de condenarnos.

Bellos seres libres, aprendan de Ruben, el plástico también viene proyectado en plata retirada, en falsa gelatina que no guarda memoria de si misma. Y como dice la canción, escuchan sin oir y miran sin ver.
Nunca vendas tu destino ni por el oro ni por la comodidad. Sigue adelante, y busca el fondo y su razón.

Bello ser, aprende a sufrir y a resistir, solo entonces verás que es este y no otro, el mundo que fue hecho para ti con su tiempo estúpido y veloz, resiste y prepara la magia de tu comprensión, el lenguaje de tu propio engrandecimiento, la conciencia de tu partida hacia un estado más ameno. Sé alguien lo suficientemente lleno, para vaciar este mundo de la estúpida nostalgia e inmadurez en la que gracias a la imagen se ha visto envuelto.

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