Y de repente, si, una serie de pases.
Uno, dos y tres y a aparecido la anhelada cortina por la cual he de atravesar
Ya nada puede ser posible de verse igual. Todo toma su distancia de mi y yo de ella,
Incluso yo de mi también, la más difícil, aquel espejo, que no devuelve la misma imagen sino la imagen ya no distinta sino distante que cuestiona el original, y convive con él en otro tiempo, tiempo que aún no puedo sentir, porque es demasiado difícil superar la idea de que yo mismo, me he abandonado.

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