sábado, 22 de agosto de 2009

!Oh Cuerpo!

Una sensación de destiempo,
aviso del cuerpo de un mal venidero
yo mismo gritándome adentro, peleando
conmigo por ser perecedero.

Enfermedad sin nombre,
el pecho doliente, la cabeza enjaulada,
de rebotes y mareos, un barco lleno de cadenas en la cabeza.
Un amor anclado en el pecho,
Necesidad de salir de un cuerpo presidiario,
necesidad de calmar de un cuerpo liberado,
Aviso sincero del pecho, de un amor por partir.

Existencia rota y fractura que sube 
desayuno de medicamentos, cockteil de sexo con pastillas,
el pecho parece sanar, el ancla ha sido limada
ha subido a la garganta.

Ahora el ancla atora el flujo del amor
que esperaba salpicar como cura
al cuerpo estremecido entre tiempos abiertos,
Nuevas pastillas lo ponen a flote pero ella resiste,
y baja, de las profundidades se había creído salir,
más es un tiempo profundo el que ha sabido ganar.

Ahora es la sangre que en las profundidades viene a anuncia
nuevos males,
Cuerpo caído a pedazos, pedazos barridos con sexo,
puestos en cordones a secar al sol, al malestar cotidiano
palabras gastadas mordiendo el ancla, pidiéndole a gritos entender
la enfermedad venidera.

Cuerpo acaba conmigo,
queda poco para pensar,
poco cuerpo,
poco yo. 








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