una mujer hermosísima baila semidesnuda sobre las tablas de una carroza,
tiene un bastón y unos zapatos que le permiten golpear las tablas mientras canta,
mira al pueblo y a otras carrozas que la siguen, esbelta y joven, tiene muchos años, lleva muchos
años haciéndolo, algo le preocupa, extrañamente en la superficie hay una sensación de competencia, ella lo sabe, el escenario es suyo, yo estoy cerca más avejentado, pero algo pasa. La carroza termina en el puerto y siempre ha sido ella quien ha zarpado a la isla desde allí con su carroza, esta vez que sus temores permanecen en el puerto vuelve a embarcarse después de terminar una chacarera con un eco extraño.
La vemos alejarse y todo el pueblo comienza a irse, sabemos que allá ella merece otro tiempo y el pueblo comienza a irse, yo entre los últimos, de repente una ola viene de lejos, es muy alta, es muy fuerte, sabemos que el puerto resiste, pero vienen una tras otras las olas de ese tamaño, el puerto tiembla, todos corremos, el agua comienza a invadir el lugar, moja nuestros pies y tratamos de mirar el suelo y de que el agua no toque nuestros pies como niños chicos que en la playa le corren en la arena, sin rastros de ella, de su carroza, de su música, me giro a mirar que pasa, no veo nada, corremos por un bosque, aparece el día y se nubla, de repente un frío.
Llegamos varios a una avenida, un puente de carros veloces que cruza a una avenida de autos veloces, mucho temor cruzar, decido caminar por la estructura del puente, me siguen algunos con actitud amenazante, quieren hacerme daño, o verme caer, o seguirme, no lo dicen, pero son hostiles, decido cobardemente no ir primero, mi amigo Ruso está un poco atrás mío, alcanzo a verlo y está muy asustado como jamás lo había visto. llegamos a un lugar decisivo, hay que saltar una estructura, somos demasiados y sería terrible regresar, de allí es más fácil caer que cruzar, seguimos adelante, de alguna manera cruzamos hasta un tanque, un refugio de hombres pobres que se han ido, no somos prófugos pero lo pareceríamos, realmente vamos es a una función de cine, por el Ruso esta cerca.
Un cuarto con un hombre, la cámara y frente a ellos, un León mecánico que reproduce un movimiento que de antemano anticipo en la película que se que voy a ver, veo como funciona el truco, me maravillo, yo soy el actor, el mecánico del león me auxilia, todo listo y me doy cuenta que no se las líneas, que nunca me aprendí el parlamento, siempre estuve en otra cosa, es una película importante, él me mira diciendo "es un caso perdido", pero me da unas líneas, sale terrible, toda mi concentración está en culparme por no haberme aprendido las líneas, no se a donde ir, en donde refugiarme.
Otro cuarto y otro hombre, esta vez joven, hace calor, con esqueleto está en posición de hacer pectorales, suda y tiembla, tiembla mucho, está como poseído, alguien le ayuda a voltearse pero no logra moverlo un centímetro, es preso de algún tipo de virus que hay en el puerto, aún sin rastro de ella, me doy cuenta que el hombre no hace mucho esfuerzo al voltearlo y voy a ayudarle, pero el hombre logra en sus pectorales bajar un centímetro y su cuerpo se relaja, deja de temblar, su rostro vuelve a reflejar una paz, una vez quieto dice "Lo he logrado" sabe como matar el virus, lo giramos y extrañamente pesa demasiado, muy cansados lo ponemos boca arriba, dejándonos la tarea exhaustos, él arranca a correr para salir de la habitación, le urge, pero tan solo unos pasos y se desploma, cae y al lado suyo un espejo roto, con cocaína desparramada encima, el espejo deja entrever tras el polvo en su reflejo unos neones gastados.
Escribe con un marcador indeleble rojo, sobre el polvo blanco en el espejo que refleja los neones azules, una sola palabra, muy lentamente, lo miramos, el polvo se va corriendo, las primeras letras aparecen, nos levantamos, él sigue escribiendo, el polvo se sigue corriendo, mezclando, nos acercamos, él, con esfuerzo termina de escribir una sola palabra, lo alcanzamos, es una droga. Descubro que es farmacéutico. Me despierto

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