jueves, 21 de octubre de 2010

Las cosas revueltas

Se suman las cosas, la matemática se cruza con la estética, la filosofía, se embiste con la experiencia, y todo comienza a revolverse, en una receta sin mediciones, queda una masa amorfa, que espera tan solo un big bang, un big bang que ha durado una década, porque la seguridad se fue con la plata, con la casa, con la familia, con la escuela.

Maravilloso es el mundo de infortunios, y de fracasos, el infierno abre sus puertas para perderlo a uno en su remolino de parque de diversiones. los juegos van a girar y girar, hasta que ningún giro más le agregue chispa a nuestras vidas, ni el pensamiento más original, ni la posibilidad de realizar un sueño, el agotamiento, tan solo queda el agotamiento, y el hastío, por el estado de cosas.

Su señal más triste, querer dormir más que estar despierto, el sueño solo el sueño, los ojos hinchados como panzas hambrientas de un cansancio del cual no se quiere responder, Cansancio de lo incomprensible, cansancio del fracaso, de la inseguridad, de la falta de personalidad, de no haber sido un yo, sino tan solo la repetición de un otro, tareas cada día, día a día, sin lograr cosechar nada, por qué, por memoria, por ambición, por miedo, por temor.

Conrad decía horror, habría que agregar, temor y mucho más olvido

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