martes, 9 de junio de 2009

Mi fotografía

Nacimos juntos, inseparables quizás, y tuvimos al nacer la impresión de la primera luz, entre ellas la de la luna, eso si de la luna de la mañana apenas asomada por la ventana.

Así comienza esta historia particular, diciéndoles que yo soy gemelo, nací y compartí con un hermano la misma placenta y lo único que marcó nuestras diferencias fue que al nacer la luz impresionó y excitó en mi distintos puntos que en él, en mi caso fue la luz de una luna aún no oculta por los primeros rayos de la mañana, pero en mi hermano, decididamente por la diferencia en los horarios del parto, ya que mi madre se tomó lo que dura el amanecer para expulsar a mi alma gemela, sus rayos entonces fueron diferentes, eran los del sol, entonces yo nací taciturno, y él mucho más lúcido.

La impresión de mis haluros de plata excitados fueron impresionados por una onda de longitud mucho más débil, es así que mi alma se mantiene en penumbra y conservando las características de la luna cada tanto, cuando es luna llena, y es allí cuando revelo mis más grandes aciertos y facultades, de resto descanso a las puertas de una luz que esconde mis colores, de alguna manera rayos que, sobreexpuestos no me dejan comprender ni a su vez hacerme comprender al resto de los seres fotosensibles. Para los otros, soy un alma ambigua, a veces brillante, sin embargo con frecuencia, mayormente frustrante. Los días de luna llena, mi clarividencia se multiplica, es como si la célula fotosensible de mi alma gelatino bromurosa, estuviera en la misma frecuencia que la luna, luz que me permite entonces exponerme en una zona correcta, y así mi pensamiento conoce un efecto de reflexión con una reciprocidad tal, que las ideas en mi cerebro caen en la zona 5, permitiéndome todos los grises posibles hacia arriba como hacia abajo, como ahora, que escribo este texto en luna llena, como si la latitud de mis ideas, conociera el espectro posible de todas sus combinaciones y puedo entonces en este breve ensayo-fotosensible exponerles, como la luz ha marcado mi diferencia gemelina. Es a su vez también como, con un fuerte abanico de grises, mi cerebro gana en contraste y saturación, logro acercar lo lejano y lo cercano en cuanto a ideas y con un uso y abuso de estas, las convierto en algo brillante, sin embargo la luz no dura mucho, no es constante y de vez en cuando pasan nubes. Desafortunadamente para mi, una de la particularidades de la luz, es viajar de forma rectilínea y a cortas distancias y es por eso, que me suele afectar el tiempo, de vez en cuando los discursos más brillantes, las ideas más prolijas, son interrumpidas por nubes de estupidez retrasando mi memoria, me pierdo entonces en laberintos temporales desafortunados, claramente no sucede lo mismo con mi hermano, de alguna manera, al ser él impregnado por una luz más poderosa, ya que todas las candelas sobre metro cuadrado rebotaron a lo largo de esa pequeña habitación de parto permitiéndole un desarrollo mucho mejor, él se lleno de una luz maravillosa, que le permite recordar y saber a cualquier hora cualquier tema, discutir de forma prolija y estructurada cualquier cosa sobre todo cuando de luz se trata.

Él podría mencionar las capas de la película del alma, los procesos de laboratorio que fotosensiblemente el cuerpo sufre al ser expuesta toda su plata y su oro a las diferentes fuentes lumínicas que el hombre ha sido capaz, con mayor o menor destreza de crear. Es en otras palabras un ser de luz, lo que algunos han llamado con mayor o menor acierto un iluminado. En él, 1 de densidad significa 1 de ennegrecimiento en lo que se podría interpretar como la curva de su racionalidad, su espíritu y su sensibilidad, posee un gama tan constante que casi su película no conoce ni pie ni alto de curva, y que por haber nacido en un horario de mucha más luz que yo, su célula fotosensible depositada en lo más hondo del pensamiento se constituyó con una sensibilidad mucho más rica, mucho más rápida, es decir su asaje es mayor que el mío, a fortuna suya le posibilita un veloz aprendizaje, tan veloz a veces que casi se diría que más que haluros de plata que esperan a que los rayos de luz los exciten, estos los provocan, como grandes incitadores, es algo admirable sobre todo para un ser tan poco fotosensible como yo, ya que los que somos de películas lentas por otro lado, es decir, y esto lo repito de seguro porque una nube está pasando en este momento bloqueando a la luna, de menor Asa (Asociación Singular del Alma), tenemos haluros más bien dormidos, que esperan los rayos de la luz y necesitan mucho tiempo para provocar si quiera un mínimo ennegrecimiento, de lucidez, los de mi hermano en cambio se levantan y provocan a la fuente, más que la luz excitarlos, los haluros de plata de mi hermano, en un quilombo inimaginable provocan esa excitación y con destreza buscan cada rayo allí donde la luz pueda llegarles, es así que él, ha viajado más, estudia más, y ahora hace un doctorado pago en estados unidos sobre estos temas, que aquí, con la destreza que por momentos las nubes me regalan como permiso, puedo exponerles, gracias a que la luz de la luna aún me cobija.

Es verdad, si yo soy un lobo, él es quizás un zorro gracias a la diferencia en el parto, ambos de la misma placenta sin luz alguna que pudiera diferenciarnos, conocimos la diferencia gracias a que fuimos impresionados con una distancia de 50 minutos, que uno, él y no el otro, es decir yo, recibió de rayos, uno proveniente de la luna que apenas registraba algún brillo y él, del sol, que para entonces le ganaba ya el paso.

Ahora bien, hace poco me ha contado y por ende escribo este triste escrito, que en su doctorado ha aprendido, que seres fotosensibles como él, de películas rápidas, captan tanto la luz, con tal profundidad de conocimiento de sentimiento y de espíritu que por eso mismo se vencen con mayor valga nuevamente la redundancia, rapidez, por lo cual a su célula fotosensible le queda poco tiempo de vida, por más de que ha intentado bañarse con temperaturas bajas para detener el ennegrecimiento de su lucidez, de que ha intentado subexponer el raciocinio más hondo de su brillante cerebro, sus haluros siguen buscando la luz como una droga. Pronto aquel ser admirable que es, dejará de iluminar este mundo y todo lo que su luz podía invadir a mi ser pronto dejará de existir, es así hermano mío, que te escribo estas palabras con el profundo amor que nos une, más allá de esos 50 minutos que distanciaron nuestros fatales destinos, y decirte, que espero todos los días de luna llena recordarte con alguna brillante idea.

A mi hermano Andrés

1 comentario:

nose dijo...

Extraño es leerte y por eso mismo es familiar. Extraño es ese experimento de escribir y tranquilizador el suspiro resultante. De vez en cuando recupero las ganas de escribir y pierdo el miedo a ser leída.Hoy prefiero leerte ya que no puedo abrazarte.

Un beso