De
Male, Laura y Fabo
Desde ese lugar todo se veía de una forma extraña, los días en que los ojos verdes y grises me miraban, las dilatadas pupilas de aquel siniestro extranjero perturbado por la sombra. No vuelvas a intentarlo, aquella vez nos volvimos a ver los horizontes plagados de estrellas luminosas en las llagas ensangrentadas de las que escupía su angustia, le atraía, le generaba inquietud lo seducía, al chico junto al fuego que le hablaba de la vida mientras duraba la intensa expresión especulativa de su atormentado rostro desencajado, nuevamente fuimos caminando hasta ese puerto. Finalmente un amigo aterrizó tras las rejas de un horripilante calabozo oscuro, pestilente y calcinado por las llamas de esa vos.
Te escuché, creí que te escuchaba lo creí realmente, cuando el anunció el terrible estado de mi hermana degolló la gallina para cocinar el asado familiar en que se conocería la verdad ¿ Perdería nuevamente? Volvé a ese lugar allí nada era la decisión del universo que pulula en el interminable.
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2 comentarios:
La velocidad de una misma bebida, pone a los escritores a participar, cada quien con su lenguaje, sus competetencias y sensibilidades, de un mismo poema que extrañamente encuentra una resonancia exquisita en ese momento que cada quien se ha encarado de hacer cadáver
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